Inicio | Contacto

Historia Tierra del Sol y del Viento

 Volver al Menú Historia

Tierra de sol y viento

Cuatro Ciénegas es para el que sabe amarla
La tierra más noble y soberana
La novia candorosa y provinciana
Una niña que por su raro encantamiento
Se hizo de sol…….. Y viento.

Entre el brocado zurcido de tu valle
Y la cortina trunca de la adusta montaña
Tu vientre angelical se baña
En la quietud de cristianos manantiales

Tu contraste hace exótico al paisaje:
Allá las níveas dunas de los arenales
Después la llanura, el mezquital, luego el paraje
De estampas policromas singulares

Como alivio alcázar de gran fortaleza
Abre el cañón sus puertas al desierto,
Mientras reposando su vasta grandeza
Aguarda a la entrada el Cerro del Muerto

Cuatro Ciénegas es alero y nido,
Un ave con pecho enternecido
El matiz de la tarde o de la albura
Arrulla al palpitar alegres trinos

Aquí se bifurcan los caminos
Como brazos tendidos a la altura.
Cuatro Ciénegas es tranquilidad y aromas
Cuando el sol la sorprende en la mañana,
Inundada con luz de filigrana;
Inocente y callada, siempre asomas
La modestia sin par de tu belleza
De niña que por raro encantamiento.

La natura al saber tu gentileza
Te hizo del sol........ Y viento.

En esos solares de tapia añejas
Las enredaderas en laca maraña
Esconden celosas el árbol frutal…
Parrones torcidos en verde madeja
Deben de los surcos que dan de la entraña
Las pócimas dulces de rica vid.

Corren las acequias junto a los nogales
Dando a las higueras el néctar de brevas,
En hacinamiento de púrpuras mieles
El rojo escarlata del granado real.


Ciénegas alegre se viste de gala
Pródiga y hermosa cuando los veranos
Ofrece benigna sus mieses bizarras,
Se mece la espiga ámbar de tus granos
Se amotinan las uvas colgando en las parras.

Al inmenso y monótono horizonte,
Solo lo interrumpe el frescor de las pozas,
Se abren las pitahayas y se eriza el monte
Dándole a la estepa formas caprichosas.

Esos candelabros de los ocotillos
O los alfilereros de los alicoches,
De las tunas o de las biznagas…
Combinando espinas, tallos y colores
En el quieto monte con el sol se embriagan.
Muy cerca del drago, renace el cenizo.
La gobernadora y el candel de la cera
En el yermo abrupto de vida sencilla,
La beligerancia de la lechuguilla
Parece que lanza sus dardos al cielo.

Aunque la extramura se comporte fiera,
¡cómo nos enseñan su arraigo a la tierra!

Cuatro Ciénegas es para el que sabe amarla
Un caudal de increíbles maravillas…
Tierra promisora, con la franqueza llana
De sus gentes cordiales y sencillas
Donde siempre hallarás la mano amiga

Por tu sublime historia de imborrable fama
Que el hacedor de las cosas ¡te bendiga!...

Tú que inundas de amor al que te ama
Y lo haces vibrar de sentimiento
Tierra querida, hecha de sol…….. Y viento.

Cuatro Ciénegas:
Que nunca muera tu candidez de niña
Que el progreso no mate tu estirpe provinciana;
Consérvate siempre así, con los blasones
De orgullosas y valientes soberanas,
Protegiendo tus bellas tradiciones.
¡Sé de tus costumbres, cautelosa guardiana!...

Y apártame un pedazo de ti…
Entre la comba majestuosa de tu cielo
Y el erial escarpado de tu suelo,
Donde pueda dormir el sueño eterno…..
Para sentir en tus lejanos firmamentos
Que mis restos se bañen con tus soles
Y mi polvo se esparza con tus vientos.